Los cambios que requiere la
educación.
Nuestro sistema educativo adolece
de una crisis que parece no tener solución mientras no se atiendan los
problemas y situaciones contradictorias que aquejan a los principales actores
que la componen, el estudiante y el docente. Es contradictorio que nuestro
sistema educativo este construido para limitar las dos principales características
que pueden otorgarle el sentido que buscan nuestros niños en lo que aprenden,
especialmente en la educación básica y secundaria. La curiosidad y la creatividad. “El problema más significativo con la
educación actual es, en sí mismo, el problema de su sentido. Los estudiantes
–nuestros críticos más importantes- están luchando para encontrar sentido y significado
en su educación” (Wesch, 2008).
Los currículos, estrategias y métodos
actuales en la educación, obedecen a fórmulas pre escritas que, al contrario de
lo que dicen promover, no tienen en cuenta la diversidad de intereses y motivaciones
de nuestros estudiantes. Este intento de
estandarizar la forma como aprenden, y lo que deben aprender nuestros
estudiantes, son causantes de que se termine restringiendo su curiosidad y creatividad. Además de lo
anterior, las condiciones en que algunos de nuestros estudiantes son expuestos
al aprendizaje en el aula, son desalentadoras para cualquiera que desee
aprender. Grandes grupos de estudiantes
conllevan a un hacinamiento que desvía fácilmente el interés de nuestros
estudiantes y el único método de control efectivo para los docentes para
controlar sus consecuencias, es una nota o una evaluación que pretende imponer el
orden y la disciplina y no el aprendizaje.
El sentido de la educación no
radica en las políticas que nuestro gobierno dirige desde su mandato, realmente
se debería dirigir desde las Instituciones educativas y su comunidad. Son los
estudiantes y maestros los principales actores de la educación y junto a la
comunidad educativa, son quienes realmente deberían liderar los cambios en las
políticas de la educación, no por parte, de dirigentes que en algunos casos
solo ven la educación como un proceso industrial o de negocios con variables
estandarizadas, logros que restringen la habilidades de imaginar y crear.
Estimular apropiadamente estas
habilidades naturales del ser humano debería ser una actividad permanente en
los procesos de aprendizaje que desarrollan nuestros estudiantes. Partir de una interacción dinámica entre lo
que conoce y lo que desean con interés conocer.
No imponer métodos rigurosos y estandarizaciones que limiten sus
posibilidades de aprendizaje.
Una estrategia.
Ahora bien, considerando nuestro
rol como docentes y el de las instituciones educativas; un primer paso para mejorar
la experiencia educativa para nuestros estudiantes es: reconocer la evolución
que requieren las estrategias, métodos y formas de enseñar que le permitan
motivarse hacia la consecución de su aprendizaje realmente desea aprender.
El aprendizaje en la actualidad necesita
contemplara las tecnologías de la información y la comunicación como
herramienta de la acción pedagógica de los docentes, puesto que, el entorno que
envuelve a nuestros estudiantes les exige respuesta a demandas de gran volumen
de información, comunicación, contenidos y saberes que por los métodos tradicionales
no se pueden obtener y mucho menos ser aprovechados. Entonces, “¿Cómo el proceso de aprendizaje,
en sí mismo y la motivación cambian para los jóvenes, que piensan ahora el
aprendizaje, como una forma de relación social?” (Burbules, 2011).
El aula como ambiente de
aprendizaje requiere extender sus fronteras hacia otros espacios físicos y
virtuales. Aquí las tecnologías entran a
potenciar esta posibilidad a través de las herramientas de comunicación o
socialización, donde no solamente puede buscar información, sino compartir,
debatir y construir conocimiento, por sí mismo, entre pares o grupos. Este último aspecto marca una de las
necesidades que la educación requiere para lograr aprendizajes significativos. El trabajo colaborativo, que conduce a la
comprensión de las diferencias de los individuos y a que los conocimientos,
habilidades y aptitudes de otros, pueden complementar sus propios aprendizajes.
La orientación de estrategias y métodos incorporando
TIC en nuestras instituciones educativas, debe permitir descentralizar el
proceso de aprendizaje de su espacio físico.
Se debe permitir involucrar otros escenarios donde el estudiante se
encuentra en situación de aprendizaje constante. El aprendizaje ubicuo, sucede en cualquier momento
y lugar y de estos momentos se deben valer las estrategias y métodos para
conseguir el interés y lograr la motivación del estudiante, para que él
entienda el sentido real de lo que está aprendiendo. De esta forma, se garantizará que sus saberes
no se queden solamente en una temporalidad sin sentido, sino que adquiera un
aprendizaje significativo, reflexionado y orientado a contribuir a su formación
como ciudadano. Así pues, tendrá la
capacidad de desenvolverse en los diferentes de la sociedad y tendrá las
herramientas para ser crítico y constructor de saberes, que aporten a su desarrollo
individual y colectivo.

Al leer tu entrada, especificamente: "permitir descentralizar el proceso de aprendizaje de su espacio físico". Pienso en lo grandioso que sería transformar la escuela, la ciudad, la familia y que esto pudiera ocurri. Entonces me pregunto: ¿Será la implementación de las TIC suficientes para que esto ocurra? ¿Qué otros factores ( sociales, económicos...) se deben tener en cuenta para lograr una educación y un aprendizaje en cualquier lugar?
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