El desafío de diseñar actividades con TIC.

El aprendizaje en nuestras aulas siempre ha estado influenciado por la pedagogía, en cuanto a la reflexión sobre el acto de educativo, y la didáctica en la forma como y a través de que aprende el estudiante. En ocasiones se consideraba que dentro de la didáctica circundaban las tecnologías o herramientas que apoyaban los procesos educativos. Sin embargo, en la actualidad, las nuevas tecnologías nos han revelado algo diferente a esta concepción que pudo pensarse en otras épocas.
Como lo mencionan los autores Koehler
& Mishra (2005, 2006, 2007 and 2008), la tecnología es un componente que
siempre ha estado presente y ha sido necesario considerar en los procesos de
enseñanza aprendizaje. Pero la
tecnología no opera como un simple instrumento o herramienta, si no como un
saber o conocimiento sobre cómo utilizar la tecnológico para cambiar la forma
en la cual enseñamos y cómo esa tecnología también transforma lo que enseñamos.
En mi labor docente actualmente
veo reflejada esta situación, cuando analizo como ha sido la evolución de un
curso que dicto sobre diseño gráfico. Durante
los últimos 4 años he tenido que avanzar
paulatinamente entre la expresión de ideas a través del lápiz y el papel, hasta
llegar a la computadora y la impresora, siendo los medios digitales donde se
apoya mayormente toda la producción de las actividades de la asignatura,
indistintamente si van a ser impresos en papel o publicados en medios audiovisuales. Con esto no quiero decir que el lápiz y el
papel sean recursos en desuso, siempre van a ser necesarios para expresar las
primeras ideas sobre todo cuando la inspiración llega en momentos fugaces. Pero sin duda, la potencialidad de las
herramientas de software y hardware gráfico, potencia la creatividad de los
estudiantes al poder manipular sus creaciones de una manera más eficiente y con
mayores posibilidades de agregar color, líneas, detalles, degradados, que con
herramientas manuales tomaría mucho más tiempo y recursos.
Los docentes entonces tenemos que
apropiar las tecnologías, para explotar nuestra propia creatividad a la hora de
llevar los aprendizajes a nuestros estudiantes, evolucionar en nuestros métodos
de enseñanza integrando las tecnologías para acercarnos más al entorno en el
que se desenvuelven los estudiantes y en la forma como aprenden.
“Las TIC tienen posibilidades y
limitaciones como medios didácticos”[1]. Este es un hecho que no podemos obviar, pues está
claro que la tecnología pone a disposición de nuestros estudiantes cientos de
recursos informativos en diferentes formas y en cualquier momento y lugar. Por lo tanto nuestra labor es enseñar como
analizar y filtrar toda esa información para que se apropien de una forma crítica
del conocimiento o saber que realmente sea relevante para sus intereses. De otra manera, estaremos ante una apropiación
de tecnología sin significado para el aprendizaje, donde las prácticas docentes
se orientan solamente a utilizar herramientas tecnológicas para continuar con los
mismos métodos obteniendo los mismos resultados.
[1] Valverde
Berrocoso, J., Garrido Arroyo, Mª C. y Fernández Sánchez, R..: (2010). “Enseñar
y aprender con tecnologías: un modelo teórico para las buenas prácticas
educativas con TIC”. En De Pablos Pons, J. (Coord.) Buenas prácticas de
enseñanza con TIC [monográfico]. Revista Teoría de la Educación: Educación y
Cultura en la Sociedad de la Información. Vol. 11, nº 1. Universidad de
Salamanca, pp. 203-229. [Fecha de consulta: dd/mm/aaaa].
http://revistatesi.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/revistatesi/article/view/5840/5866
ISSN: 1138-9737
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